Cuánto valen los diamantes sintéticos

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Los diamantes son tradicionalmente las piedras preciosas por antonomasia. La elegancia, el lujo, la riqueza se medían por el tamaño del diamante o por la posibilidad de poseerlo.

Sin embargo, a mediados del siglo XX fue posible la creación en laboratorio de los diamantes sintéticos, es decir, de cristalización del carbono a altas presiones y temperaturas.

Este método utiliza presiones de entre 50 y 60 kbar y temperaturas de 1300° a 1600°C, que simulan las condiciones naturales en que la tierra formó los diamantes durante miles de años. Se conoce como HPHT, que significa High Pressure High Temperature.

Lo logró General Electric, y significó un importante mercado de estas piedras sintéticas, de baja calidad, para aplicaciones industriales y técnicas.

Hay otro método para crear diamantes en laboratorio: el CVP, o Chemical Vapor Deposition, que en español quiere decir método de deposición de vapor químico. Este procedimiento no requiere de grandes presiones ni temperaturas extremas.

Se utiliza el gas metano como fuente de carbono, mezclado con hidrógeno e ionizado mediante plasma. De este modo, los iones de carbono se depositan en una superficie y crean una fina capa de diamante.

Con ambos métodos se han logrado diamantes de calidad gema, y hoy por hoy muchas de las joyas y anillos solitarios lucen un diamante sintético. A partir sobre todo de 2005, la joyería ha visto crecer los catálogos con estas gemas creadas en laboratorio.

Al principio, en los años 90, llegaron a ser más caros que un diamante natural, pero actualmente en promedio pueden costar entre un 30 a 40% menos que los naturales. Los expertos creen que a medida que el mercado ofrezca más diamantes sintéticos, los naturales bajarán también su precio.

Esto puede significar que un diamante siga estando en el dedo de una mujer y que no sea el resultado de una práctica ambiental y socialmente de alto impacto.

Si bien algunos ven estos diamantes como objetos menos valiosos o menos auténticos, la percepción general está cambiando para verlos como una verdadera alternativa, con menor precio y bajo impacto.

Son ya tan corrientes que los gemólogos pueden diferenciarlos entre sí aplicando algunos métodos. Si tienes dudas, siempre puedes enviar tu diamante a un laboratorio gemológico reconocido para que dictamine su pureza, su peso, talla y origen.

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